como lluvia que en silencio, limpia penas sin juzgar.
Si el dolor me deja mudo y no sé cómo gritar,
sus ojitos me lo dicen: siempre te voy a cuidar.
En lo profundo de un bosque donde los árboles tocaban el cielo, vivía una pequeña luciérnaga llamada Alia. Todas las noches, ella salía a volar iluminando suavemente la oscuridad con su luz. Sin embargo, a diferencia de otras luciérnagas, Alia se sentía pequeña, inútil y opacada.
Un día, volando sin rumbo, llegó a una cueva escondida. Dentro, encontró una roca pulida como un espejo que reflejaba su luz mil veces, haciendo que la cueva brillara como un cielo estrellado.
A mi amada Carmen Alicia
Tu corazón, tan puro y bello,
como el rocío en la alborada,
susurra amor en dulce sello,
caricia tibia y esperada.
Tus ojos, dos estrellas puras,
que iluminan mi oscuro día,
como el mar manso en su hermosura,
con su ternura y melodía.
Eres la rosa que florece,
con la fragancia de esperanza,
como el alba cuando amanece,
llenando el mundo de bonanza.


No he muerto
No he muerto, solo me fui antes y no quiero que me recuerden con lágrimas, como aquel que no tiene esperanzas
No he muerto, aunque mi cuerpo no esté, mi presencia se hará sentir
Seré el silencio de nuestro hogar que tanto compartimos, seré la brisa que besará sus rostros, seré un recuerdo dulce que asista a su memoria, seré una página bonita de su historia
Perdón a todos, tome únicamente uno de los trenes anteriores y se me olvidó decirles....
No he muerto, solo me fui antes.